La nota sobre la otra cara de los movimientos sociales que escribí para Perfil.com generó polémica tanto en el blog como en el portal. Muchos siguen acusando a todos los líderes de estos movimientos como "vagos" o simples desocupados que no quieren trabajar. Hoy leí esta brillante crónica que escribió Jorge Fernández Díaz en La Nación: "La odisea de un héroe inesperado".
Allí cuenta la vida de Héctor "Toti" Flores. Nació en un pueblo de Entre Ríos, tiene siete hermanos y su padre murió cuando tenía cuatro años. Todos vinieron a vivir al conurbano, más precisamente La Matanza ("porque no se van a poblar los campos" suele ser la opinión de "la gente"). Allí se instalaron en la villa y Toti comenzó a trabajar en una metalúrgica de Isidro Casanova. En 1981 perdió cuatro dedos trabajando en la fábrica. Por miedo a perder su empleo hizo lo imposible para recuperarse y lo logró. Hasta empezó a tocar la guitarra.

En 1993 lo echaron y con la plata que le dieron de indemnización compró dos máquinas de coser industriales y se puso a hacer carteras y bolsos. Cuenta el artículo: "Comenzó, por instinto y solidaridad, a participar de las ollas populares. 'Esos piqueteros no eran vagos -explica-. Yo los conocía. Habían trabajado treinta años y estaban desesperados por volver a tener un empleo''.
El grupo del "Toti" Flores llevó a cabo decenas de marchas y cortes de rutas y calles. Y hasta tomó la Municipalidad de La Matanza tratando de obtener respuestas a esa silenciosa miseria que se iba apoderando de todos. Pero cuando se empezaron a repartir los planes sociales, la mayoría de estos ex metalúrgicos los rechazaban: no querían limosna, sino salario". Él lideraba, por ese entonces, el Movimiento Trabajadores Desocupados (MTD) La Matanza.
"'La única manera de salir es generando trabajo', se dijo Flores. Pero ¿cómo hacerlo? ¿Cómo hacerlo? Fundaron primero una cooperativa en el barrio La Juanita, de Laferrère, y se instalaron en una vieja escuela abandonada, después de hacer un comodato con sus dueños. Eran tiempos en que la gente se llevaba hasta los picaportes de las puertas, y a veces hasta la puerta entera: había hambre y angustia en las calles, y flotaba una nube de peligrosa anarquía. Como si una guerra hubiera devastado el conurbano y lo hubiera dejado abandonado a la buena de Dios."
Siguieron trabajando y crearon una editorial, en la cual fabricaron 500 libros con sus experiencias e intentaron con una panadería que primero se fundió y luego tuvo gran éxito. Con el excedente de dinero daban clases de panadería. Luego se contactaron con Poder Ciudadano que los ayudó y se encontraron con el diseñador Martín Churba que les promocionó un guardapolvos y les dio prensa.
Hoy "Toti" Flores es diputado nacional por la Coalición Cívica. Como ven, es un ejemplo de un líder social. Obviamente que un tipo como estos aparecen una vez cada décadas, pero es bueno recalcar su trayectoria. Pibe del interior que está excluido. Viene al conurbano a vivir a la villa. Labura toda su vida. Lo echan y queda en la marginalidad. Pero no se da por vencido y quiere conseguir la forma de ganarse el mango. No quiere limosnas, sino trabajo. Se hace piquetero, corta calles, reclama por sus compañeros. Hoy le da una oportunidad a muchísima gente que pasa por condiciones similares a las que él pasó tiempo atrás.

Cox fotografiado por Néstor Grassi.
