
Durante los últimos meses pude entender un poco más el tema de la inflación y los riesgos que corremos por modificar los índices del INDEC que de ninguna manera nos dan cifras ciertas. Recomiendo entre otras cosas el libro de Gustavo Noriega,"Indek, historia íntima de una estafa" al cual no le tenía fe y sin embargo me pareció excelente.
Lo que está haciendo el gobierno nacional a través de Néstor Kirchner y Guillermo Moreno, los jefes en esto de modificar las cifras del Índice de Precios al Consumidor (IPC), es tan burdo y hasta incluso nos perjudica a todos los trabajadores. Para demostrarlo, es cuestión de detallar algunos aspectos. La inflación que nos dan las cifras del INDEC son menores que las que uno ve en la calle. Marcan una inflación del 1%, cuando en realidad es del 3% (las cifras son a modo de ejemplo). Esto hace que los aumentos de los trabajadores se realicen en concepto de las cifras oficiales. Además modificar las cifras hace que el mismo Gobierno no vea la verdad, sino lo que quiere ver. En consecuencia no se toman medidas efectivas para luchar contra la inflación, lo que provoca que los sueldos valgan cada vez menos.
El libro de Noriega termina de derribar una respuesta que repiten siempre desde el gobierno para justificar la intervención. Cito textual: "Uno de los argumentos que repitió el ex presidente Néstor Kirchner para justificar la intervención del INDEC fue la necesidad de ajustar el índice por los intereses de la deuda pública. (...) si el IPC no se hubiera modificado artificialmente, en lugar de 149.800 millones de dólares, la deuda pública hubiera trepado en ese momento a 157.200 millones. ¿Tiene sentido la destrucción del sistema estadístico por 7 mil millones de dólares?"
Me dijo un empleado de adentro del organismo la semana pasada: "Dejó de existir la enfermedad porque se rompió el termómetro, no porque no exista la enfermedad" . Lo cierto es que los precios suben, los aumentos salariales ya no cuentan como aumentos porque la inflación debora esos cientos de pesos más y lamentablemente el Gobierno prefiere ver cifras maquilladas y no la realidad.