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viernes, 20 de noviembre de 2009

Que en paz descanse


Por @Gauyo

En los noventas era fácil. Si te oponías a la política de venta del país propuesta por el ex presidente riojano, no aceptabas los indultos, no adherías a la forma de hacer política del PJ y ni podías tolerar la corrupción reinante, te ubicabas dentro de ese gran paraguas.

Lamentablemente 9.167.261 boludos pensamos que la Alianza podía representar lo que queríamos para nuestros gobernantes. A pesar de que la fallida experiencia podría haber hecho fenecer para siempre la denominación, resistió, pero con algunas bajas.

El golpe de gracia se lo dio Néstor Kirchner. Comenzó su gobierno intentando desmentir lo que decían de él en la Patagonia: reivindicó algunos reclamos de derechos humanos que se necesitaban desde la vuelta a la democracia (no debatiremos aquí si K efectivamente defendió ese ideal a lo largo de su vida) y limpió la mayoría automática de la Corte menemista.

Sin embargo, en algún momento del reinado de Cristina (¿La guerra gaucha?) la palabra progresismo quedó destinada a la desaparición. ¿Quién queda en el bondi de los progres? ¿Los que defienden un gobierno con sendos casos de corrupción sólo porque en la vereda de enfrente están los impresentables de De Narváez y Macri? ¿Sandra Russo y los de 678?

Sí es así muchachos: ¡Parada! Yo me bajo acá.

¿Quieren leer sobre este mismo tema, pero bien escrito? Recomiendo estos dos artículos:

Cero a la izquierda, por Martín Caparrós.
El fin del falso progresismo, por Jorge Fernández Díaz

domingo, 26 de octubre de 2008

Estereotipar a los jóvenes

Hoy en el Diario Perfil apareció una nota titulada así: Progres sigo XXI: más cerca de la pose que del compromiso social. Me pareció una mala nota y prejuiciosa. ¿Porqué? simplemente porque tratan a los jóvenes como si nos importara poco y nada lo que sucede en el país y hacen un estereotipo de algunos pocos para meter a todos en la misma bolsa.

Dice la nota: "Les echan la culpa a los políticos, pero ni siquiera se interesan en las elecciones. Cuando la esperanza de cambio no existe, lo único que reconforta es llegar a casa y prender el plasma”.

“Anteojos de marco negro para el aire intelectual. Tabaco negro y papel de armar. Van variando entre autoproclamarse socialistas, ecologistas, comunistas, anarquistas, pacifistas... A mano, pero no a la vista, suelen tener una extensión de la tarjeta de crédito de sus padres".

Después comparan a jóvenes de los ´70 con los de ahora y dice:

Militancia política y compromiso social / Palermo Holywood y peluquerías modernas.
Organiza y participar de una marcha / Quejarse porque cortan el tránsito y mirarla por TV.
Irse a las piñas por defender una idea o postura / Vivir para y por el clonazepam o ansiolítico de turno.
Mantener una actitud coherente en su vida personal con lo que dice que hay que hacer / Olvidarse de ir a votar, no contarlo y si pregunta, decir que se votó a la izquierda.
Recorrer Latinoamérica en moto, como el Che Guevara / Ir un fin de semana a Varadero, Cuba, a un buen hotel.

Ahora yo le diría al periodista que hizo la nota que es un enorme error comparar dos décadas distintas y sobre todo poner las diferencias así, peyorativamente. Primero porque no todos somos así, segundo porque hace una comparación bastante simplista y unidireccional del asunto y tercero porque nos hace quedar como si nos importara todo un carajo, cosa que no es así.

Simplemente por el hecho de que uno no corte una ruta o se "vaya a las piñas por un ideal" (¿?) no quiere decir que no tenga ideales. Sino que los expresamos de otra manera, a través del diálogo y no como nuestros padres que se iban a las manos cuando el de en frente pensaba dios tinto.

No voy a criticar más la nota, me gustaría saber que piensan ustedes de una comparación así, que a mi sinceramente me hizo sentir una bronca impresionante.

viernes, 24 de octubre de 2008

Progresismo clasemediero berreta


Este es un post raro. Iba a poner la tapa de Barcelona que sale mañana y es espectacular. Pero viendo posts anteriores del Blog de Contenidos, caí en un post de otro blog llamado Arte Política.

El post que escribieron ahí habla de los límites del progresismo clasemediero berreta, en relación a lo que había pasado con los manifestantes que estuvieron en TVR. El siguiente artículo lo escribió Alejandro en dicho blog y lo quiero reproducir porque me pareció muy interesante y me gustaría saber la opinión de ustedes al respecto. Quizás es largo, pero vale mil veces la pena leerlo:

"Hace un rato nomás, un grupo de militantes entró al piso de la trasmisión en vivo de TVR para pedir por la libertad de seis paraguayos que están detenidos en Argentina por un pedido de captura emitido por su país y reclaman el estatus de refugiados políticos mediante una larga huelga de hambre.

La reacción de la dupla que conduce fue una clara muestra del modo en que los sectores que pretenden encarnar una posición crítica responden frente al conflicto cuando deja de estar mediado por la pantalla. Wainraich y Schütz dijeron a los manifestantes que les dejaran las banderas (una paraguaya y otra con una leyenda), que “no hacía falta hacer eso así”. Luego de un larguísimo corte puesto para sacar del aire la situación esperé encontrar las banderas. En cambio, lo que hicieron los conductores fue aclararles a sus madres que estaban bien, mofarse de los manifestantes con simpáticas ocurrencias del tipo “por lo menos a los presidentes les mandan a Carrozo” y decir que “por lo menos vienen acá y no cortan el Puente Pueyrredón como la semana pasada”.

Desconozco la legitimidad de la protesta. No conocía el caso y no hace falta que lo conozca para poder decir que la reacción del estos dos muchachos y su producción es un claro ejemplo del miedo que la progresía le tiene al conflicto. ¿Qué necesidad había de aclarar que estaban bien cuando en ningún momento los manifestantes los amenazaron o agredieron? ¿Por qué tratar a militantes políticos que en un claro manotazo de ahogado usan la acción directa para dar a conocer una situación considerada injusta con el mismo desdén e ironía con el que se trata a los poderosos?

¿Por qué no aprovechar la ocasión para recalcar la imposibilidad de los sectores populares y sus organizaciones -mientras escribo googleo y veo que Quebracho está apoyando esta lucha y pienso cuán en desacuerdo estoy siempre con su táctica y estrategia política, pero no es este el momento para discutir eso, porque si hubiesen sido otros grupos que sí apoyo la historia hubiera sido la misma-, decía, por qué no aprovechar para decir cuán difícil es para los que no son millonarios o familiares de una víctima aceptable -que siempre es una víctima que “no hizo nada” para ser víctima: Axel Blumberg, el carnicero de Versalles, etc.-?

Wainraich, Schutz, Gvirtz, son la expresión mediática del progresismo clasemediero berreta que invita a Estela de Carlotto pero no se banca tener enfrente ni a una centésima parte del activismo que tuvieron los padres de los nietos buscados. Del progresismo trucho que invita a Capusotto pensando que es peronista en chiste. Porque en el fondo todo lo que ellos hacen es “en chiste”, todo lo que dicen puede ser luego resignificado en la ironía, todo lo que saben es poner en acto la crítica. Por eso no se hacen cargo de nada, por eso se lamentan de que los manifestantes no tengan el culo de Carrozzo: al final todo es una imagen.

Los militantes que irrumpieron en TVR hicieron evidente, en el programa que supuestamente más abierto está a lo alternativo, que la televisión tiene un discurso único. Y que todos están dispuestos a macartear con onda a quienes traten de subvertirlo. Por eso hace falta una nueva ley de medios. Por eso los que no tenemos la responsabilidad de gobernar (y por lo tanto de evitar que Clarín nos juegue en contra) debemos seguir pidiendo y trabajando para que se le dé forma a un proyecto democratizante y se sancione antes que, previsiblemente, las elecciones de 2009 plasmen en el Congreso una relación de fuerzas más, ¿como decirlo?, tendiente al conservadurismo. Igual que nuestros comediantes de cada sábado a la noche…

¿Vos qué pensás?